El Caos filosófico y científico de inventar a Dios en una tarde de sábado



Por: Agustina Chavero©

 Cayendo agonizante ya la tarde de éste sábado solitario veníame a la mente el recuerdo de la predicción, de acuerdo a cálculos matemáticos, que Stephen Hawking hiciera hace unos meses al comenzar el Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014. Y vaya que es intrincada y peligrosa la mente que este recuerdo venía suscitado por la lectura del libro alfa de la Metafísica de Aristóteles. Vamos que estas relaciones entre pensamientos no podría descifrarlas ni el mismísimo Christofredo Jakob resucitado de entre los muertos como Jesucristo nuestro señor.

 El pasaje que estaba leyendo pertenece al capítulo cuarto de dicho libro y corresponde a la cita que hace Aristóteles de la Teogonía donde Hesíodo escribe:

antes que todas las cosas fue el Caos, y después
la Tierra de ancho seno...
y el Amor que sobresale entre todos los inmortales.

 Y es que Aristóteles está llevando a cabo una historiografìa de la Causa Primera antes de adentrarse en la búsqueda de la Ciencia que la estudiará; ha pasado por los presocráticos, quienes situaban la Causa Primera en principios materiales, los que hoy denominamos como los cuatro elementos de la naturaleza. Por ejemplo el arjé o principio de todas las cosas, esto es, Causa Primera, origen de todo lo que existe en la naturaleza, era el Agua para Tales de Mileto (el primero que filosofó). ¡Y miren que casualidad!, la todavía vigente teoría darwiniana de la evolución está de acuerdo acerca del origen marino de las especies de las cuales también desciende el hombre, ¿o no nos enseña la ciencia que la vida de los mamíferos empezó cuando aquél intrépido pez pulmonado llamado Sarcopterigio se animó a salir del agua y empezó a vivir en la tierra? Extrañamente un pez... ¿no son los peces una figura ultrabíblica que suele aparecer debajo de los pies de las figuras religiosas aún más veces que el mismísimo demonio?

 Después de historiar a los presocráticos (y créanme que para entender la filosofía presocrática no se puede omitir la lectura de Aristóteles), el estagirita comienza a historiar a los preplatónicos, pero en este capítulo cuarto hace un repaso por Parménides, Hesíodo (citado líneas arriba), Leucipo y Demócrito.

 Y miren lo que había dicho antes, en el capítulo tercero:

[...] ni el fuego, ni la tierra, ni ningún otro de tales elementos puede ser tomado razonablemente como causa de que unas cosas sean bellas y buenas y otras lleguen a serlo [...], tampoco resultaba adecuado atribuir tamaña empresa a la casualidad y al azar. Así que cuando alguien afirmó que, al igual que en los animales, hay también en la Naturaleza un Entendimiento, causa de la belleza y del orden universal, debió parecer como quien está en sus cabales frente a las banalidades que decían los anteriores. [...]

 ¿Y qué está haciendo Aristóteles? Al igual que su maestro, Platón, lo que está haciendo es inventar a Dios y lo hace de un modo involuntario, en el mero estudio de la Naturaleza que lo rodea.

 ¿Y qué han hecho Charles Darwin, Albert Einstein y el mismo Stephen Hawking? ¿Algo diferente acaso? Y aunque Darwin era un creyente confeso, que asistía sin falta a misa, Stephen Hawking es un reconocido ateo que ha postulado la singularidad en el ¡bang! Pero lo siento amigos, la teoría de la evolución, la teoría de la relatividad especial y general, la teoría del big bang, todas, siguen siendo maneras de inventar a Dios. 

 Necesitas creer que hay un mundo eidético donde conviven las formas reales de las copias insulsas que ves en la naturaleza terrenal, necesitas creer que hay una Causa Primera de todo lo que Es y necesitas creer que alguna vez el universo fue un punto matemático que estalló y se expandió y que actualmente continúa expandiéndose y acelerándose en una dispersión infinita de materia rodeada y amenazada por la energía y la materia oscura (y lo oscuro es simplemente aquéllo en donde no ves).

 Toda Causa en la tierra se llama Dios, sea una deidad, un punto matemático, el hueso femoral de un homo erectus en un yacimiento arqueológico o los proconsules saltando de un árbol a otro, meciéndose con sus colas prensiles desde las ramas... toda explicación es una causa en la cual creer, aunque sea momentáneamente (un momentáneo lapso de razón) hasta que venga otra causa más eficiente a suplantarla.

 Stephen Hawking había hecho un extenso análisis matemático a fin de predecir quién ganaría el mundial. Según sus cuentas ganaría Brasil, ¿por qué tenemos que creer entonces que todos sus demás cálculos son divinamente acertados? Las posibilidades son 7 sobre 1. Y quien está escribiendo estas líneas admira mucho al señor Stephen Hawking, pero todos sabemos que la teoría reina hasta que se produce la postulación de otra teoría que viene a reemplazarla en la línea de tiempo, y así sucesivamente, por los siglos de los siglos...

 Aquí, en la contemporánea Astronomía, en el principio siempre fue el Caos... para Hesíodo y todos los demás, también.

Y antes que todas las cosas fue el Bang, y después
la Tierra de ancho seno...
y la Materia Oscura que sobresale de entre todos los infinitos.

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