La Torre de la Soledad

Título: La Torre de la Soledad (La Torre della Solitudine)

Autor: Valerio Massimo Manfredi

Editorial: Sudamericana

Primera Edición: Random House Mondadori, 1996

Páginas: 317

Género: Narrativa italiana (novela)

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Por: Agustina Chavero©

 Mientras me encontraba de paseo por la ciudad balnearia de Mar del Plata me pegué un viaje mental increíble por el cuadrante sudoriental sahariano a través de la imaginación histórica del escritor italiano Valerio Massimo Manfredi. 

 ¿Existe en Italia algún escritor malo? Ya pasé por las páginas de Emilio Salgari (quien no lo leyó no tuvo infancia), Umberto Eco, Rita Monaldi y Francesco Sorti, Valerio M. Manfredi y ni hablar de los clásicos italianos como Virgilio o El Dante. 

 Italia es rica en casi todo: literatura, música, cine y artes culinarias; al menos en Argentina nuestra dieta básica siempre ha sido en un 90% comida de origen italiano. Creo que si a cualquiera de nosotros nos sueltan solos en Roma, podemos sobrevivir a base de pastas muy tranquilamente.

 Como ya he mencionado al principio, adquirí este libro en la ciudad de Mar del Plata y me lo deshice en 10 días, casi siempre cayendo la noche en el Torreón del Monje, café tras café. Sacaba mi mirada de nuestra costa atlántica y de pronto estaba mirando las dunas del Sahara o la imponente Petra a la que quizás jamás llegaré a pie.

 Debo confesar que en sus primeras páginas este libro no llegó a cautivarme y recién hacia la página 70 empecé a vislumbrar su primer asomo filosófico. Encontré críticas desfavorables sobre esta novela en Internet, de personas que no han llegado a sentirse atraídas o no lograron comprender la verdadera trama de la historia. Para mí este libro es excelente, aún a riesgo de equivocarme en su verdadera valoración porque me gusta el leer en sí mismo y rara vez, al terminar la lectura, los libros me dejan insatisfecha. ¿Existe algún libro que no me satisfaga en este mundo? 

 La primera dificultad que podemos tener con esta novela es, como en toda narrativa extranjera, su falaz traducción, y no porque la traducción sea mala (de hecho he leído la traducción de Celia Felipetto y es excelente y muy cuidada en las formas literarias), pero lo cierto es que estamos leyendo a Celia Felipetto y no al mismísimo Manfredi y eso es algo que siempre debemos tener en cuenta los que en español intentamos elaborar una crítica sobre la obra leída. 

 Siendo una traducción buena puedo deducir que la prosa de esta novela es hermosa y Manfredi no ha tenido la vulgar viveza de incluir insultos en los diálogos entre sus personajes, lo cual en ciertos contextos puede resultar bello pero este no era el caso. 

 "La Torre de la Soledad" transcurre en 1930, año en el que Philip Garrett se arroja a la búsqueda de su padre, el arqueólogo Desmond Garrett, desaparecido hace ya 10 años, tras que el Coronel Jobert, movido por un interés personal, le obsequiara el libro que éste dejó escrito antes de internarse en el cuadrante sudoriental sahariano con el fin de descubrir y aniquilar una nefasta presencia oculta en la Torre de la Soledad, a la que nadie ha podido llegar y por la que muchos han muerto durante siglos.

 El desierto encierra miles de peligros, pero ninguno como el de los Blemios, seres sin cabeza, cuya fisonomía se encuentra sobre el pecho y con el poder para aniquilar a una legión completa de hombres en cuestión de segundos o de enloquecer a todo aquél que accidentalmente contemple su extraño rostro.

 Cuatro historias son las que confluyen en esta novela: el ambicioso padre Boni en el vaticano intentando descifrar una señal que llega desde el espacio, asistido por Guglielmo Marconi y por su temeroso discípulo, el padre Hogan. Desmond Garrett perdido o muerto guiando a su hijo desde el pasado, Philip Garrett siguiendo las instrucciones que su padre dejara escritas en su libro y el Coronel Jobert con su legión de hombres siguiendo los pasos de Desmond Garrett para dar con el paradero de Selznick, ex integrante corrupto de la Legión Extranjera al que debe apresar por sus crímenes. Todos ellos se ven influenciados por el misterio de los Blemios, un pueblo mitológico antecesor del hombre, que construyó la Torre, que lanzó una señal al espacio y que aún en 1930 domina las arenas, asaltando a los intrusos. Todos ellos terminarán en Kalaat Hallaki, oasis que se encuentra antes de llegar a Las Arenas de los Ginn (Las Arenas de los Espectros) y tras el cual se abre paso la zona misteriosa a la que los habitantes del oasis también se arrojan para vencer a los salvajes Blemios por cuya causa su reina se volvió loca. Todos ellos tienen una ambición: Desmond Garrett debe completar su investigación, Philip Garrett debe encontrar a su padre, Jobert debe encontrar a Selznick, el padre Boni debe impedir que la historia de los Blemios llegue a manos equivocadas y los habitantes de Kalaat Hallaki deben vencer a su pueblo rival para sanar a su reina.

 Los datos históricos que Manfredi detalla en esta novela son altamente precisos, y otros tantos son directamente ficticios. Nunca sucedió que Avile Vipinas haya dejado testimonio del ataque blemio en su inesperada tumba petrificada por la erupción del Vesubio. Pero sí existen antiguos testimonios históricos, como el de Plinio el Viejo, de la existencia del pueblo blemio en su forma mitológica, como seres brutales desprovistos de cabeza.

 Lo cierto es que los Blemios eran un pueblo nómada africano que terminó siendo descrito como acéfalo debido a su indumentaria guerrera.

 Lejos de resultar exageradamente fantasiosa, esta novela explora muy bien el universo mitológico y en la superstición de cada personaje podemos encontrar nuestro propio imaginario debatiéndose entre el mito y la realidad.

 Gracias Manfredi. Siempre recordaré las aventuras y desventuras de Philip Garrett, a El Kassem blandiendo su cimitarra y la triste y solitaria mirada final del Coronel Jobert a quien el desierto ha cambiado profundamente... Siempre tuve la impresión de que el Coronel Jobert empezó siendo un personaje discreto, bastante antipático al principio y de poca conciencia. Al terminar de leer me di cuenta que Jobert y Hogan eran los personajes más llenos de filosofía y tristeza en toda la obra. Al protagonista, Garrett, lo perdió el amor.

Ilustración de "Las Crónicas de Nüremberg"

[...] Dígame, amigo mío, como hace usted para ver los designios divinos en este obsesivo y monótono alternarse de nacimientos y defunciones, en este bullir de cuerpos en celo, impulsados por el placer de unos instantes a perpetuar la maldición del dolor, las enfermedades, la vejez, los estragos de la guerra, el hambre y las epidemias... Y ustedes, los monjes, que se niegan a unirse a una mujer, ¿en el fondo no demuestran acaso que la perfección de la vida consiste en negarse a perpetuarla, en rebelarse al mecanismo que nos impulsa a reproducirnos antes de morir? El mundo, a lo que usted llama siglo, es sobre todo esto, padre, un páramo desolado recorrido al galope por los cuatro jinetes del Apocalipsis... El mundo es, sobre todo, dolor, y nosotros, los que vivimos en él, asumimos la responsabilidad completa. [...]

(Fragmento, página 70)
  

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