La Teoría de la Definición Correcta en el "Tratado de la Reforma del Entendimiento" y en la "Ética" de Baruch de Spinoza


Por: Agustina Chavero©

La segunda parte de El Tratado de la Reforma del Entendimiento de Baruch Spinoza se abre con la siguiente afirmación: “la comprensión del efecto no es otra cosa que la comprensión más perfecta de la causa”, afirmación a través de la cual Spinoza distingue entre “cosa increada” y “cosa creada”, agregando que para conocer la primera debemos percibir su esencia (ya que la misma es en sí, o sea, causa de sí) y en lo que refiere a la segunda debemos conocerla por su causa próxima (ya que ésta dependerá de otra cosa para existir). Dice, además, que la forma correcta de investigar es formar pensamientos a partir de una definición dada.

 Durante nuestra investigación, la mejor conclusión que saquemos deberá extraerse de alguna esencia particular afirmativa (la definición siempre es afirmativa), esto es, una definición correcta y verdadera. Lo que no es lícito es concluir algo a partir de ideas abstractas ya que entonces mezclamos aquello que existe en el orden del entendimiento con lo que existe en la realidad. Las ideas deben deducirse a partir de las cosas físicas (entes reales) avanzando según la serie de las causas de un ente real a otro ente real, sin pasar a cosas abstractas y universales para que no se concluya de ellas algo real, ni que ellas se concluyan de algo real, lo que significaría estar pervirtiendo el orden de concatenación de nuestro entendimiento, el cual debe reproducir el orden de concatenación de la naturaleza, y esto sería una fuente de error en nuestras definiciones.

 La serie de cosas reales a las que se refiere Spinoza es una serie de cosas fijas y eternas, y no de cosas singulares mutables. Spinoza considera imposible para la debilidad humana abarcar la serie de éstas últimas ya que son infinitas en número, pero además se ven afectadas por infinitas circunstancias que pueden ser la causa de su existencia o inexistencia, como se distinguió al principio, estas cosas singulares mutables son aquéllas que deberán comprenderse por su causa próxima.

 Pero según Spinoza no es necesario comprender la serie de éstas cosas ya que las mismas no nos brindan otra cosa que denominaciones extrínsecas, relaciones o circunstancias. La esencia se debe buscar a partir de cosas fijas y eternas a la vez que partir de leyes inscritas en esas cosas; las demás cosas singulares mutables dependen de ellas a punto tal de que sin las mismas no podrían ser ni concebirse. Estas cosas fijas y eternas, por más que sean singulares (y de hecho Spinoza dirá que se debe buscar en más el conocimiento de los particulares: cuanto más singular es la idea, tanto más distinta y por eso más clara) serán como universales debido a su presencia en todas las cosas, o serán como los géneros de definiciones de las cosas singulares mutables y causas próximas de todas las cosas.

 Spinoza ofrece como primer ejemplo una definición de “círculo” que sólo explica sus propiedades pero no da cuenta de la esencia de “círculo”. El problema de una definición así es que a la hora de comprender un ente físico, real, no se podrán comprender sus propiedades mientras se ignore su esencia, lo que otra vez alteraría el orden del entendimiento.

 Este es un vicio del cual podemos librarnos mediante los requisitos que debe observar toda definición que se precie de ser correcta.

 Para una cosa creada, la definición deberá:

I- Comprender su causa próxima.
II- Concluirse de la definición todas las propiedades de la cosa, mientras se la considere aislada.
 Para una cosa increada la definición requerirá:
I- Que el objeto no requiera para su explicación ningún otro ser que no sea el suyo.
II- Que dada la definición de la cosa no haya lugar para la pregunta por su existencia.
III- Que no se explique por algo abstracto.
IV- Que de la definición se concluyan todas sus propiedades.

 Y esta es, en suma, la teoría de la definición que Spinoza expresa en su Tratado de la Reforma del Entendimiento.

 En cuanto a la primera definición con la que se abre la primera parte de la Ética Demostrada Según el Orden Geométrico, a saber, “por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia o, lo que es lo mismo, aquello cuya naturaleza sólo puede concebirse como existente” es un ejemplo de definición correcta verdadera (esencia particular afirmativa) que expresa todo lo que puede decirse de una cosa increada: que es causa de sí misma, que no puede concebirse como inexistente, es decir, que su naturaleza es la existencia por lo cual no caben dudas respecto a si la cosa existe o no, no se explica por algo abstracto y quedan expresadas sus propiedades: que es causa de sí, que es infinita, que existe.

 Que esta substancia es infinita se deduce de su existencia necesaria (proposición VII) y de su ser en sí (definiciones II y III) lo que significa que no necesita del concepto de otra cosa para formar su concepto y por lo tanto no puede haber dos sustancias iguales, pues la sustancia no puede ser limitada por otra sustancia de lo cual se concluye que existe como infinita.

1 comentario:

  1. Impresionante el flujo de tu creatividad y tu ímpetu sensible y original, Agustina, gracias por compartir el enlace de mi discreto blog en el tuyo.
    Un abrazo desde el Perú.

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