Flotas y Naufragios del Espacio Común

Por: Agustina Chavero©

 Casi todos los días en búsquedas casuales a través de Google tenemos la ocasión de encontrar Blog's o Bitácoras abandonadas quién sabe por qué causas, o actualizadas con constancia por periodistas independientes, viajeros, pseudoescritores, pseudofilósofos, músicos, fotógrafos, opinadores sin censura y amantes diversos de diversas cosas.

 Con frecuencia hemos escuchado por parte de la opinión pública y de algunos personajes notables de nuestro clan que quiénes se dedican a esto son un puñado de inservibles salidos de no sé donde que no tienen otra cosa mejor que hacer más que inundar la web de faltas ortográficas, faltas al estilo y desinformación y/o transmisión de banalidades y mentiras. Definitivamente los bloggers no somos gente confiable, somos por demás despreciables, indignos de lectura y no tenemos derecho a reclamar audiencia ni comentario alguno para nuestros blog's

 En los días que corren ya es menos frecuente escuchar esta clase de crítica, sobre todo porque muchos de los que las infundían han descubierto ya la magia de tener un blog o están más ocupados teniendo relaciones sexuales con su tablet, ultrabook, iPod o teléfono celular superdesarrollado. Nadie escapa de los dominios de la tecnología porque para eso fue hecha, para usarse. 


 En otros tiempos personas como Victora Ocampo se dedicaban a fundar revistas donde vertían sus inquietudes intelectuales y publicaban su producción literaria, me refiero, en este caso puntual, a la mítica revista SUR, que muchos de ustedes conocerán o habrán visto alguna vez. Es más que interesante leer cómo surgió esta revista y por qué. Nació a través de una necesidad. Son nuestras necesidades y las formas que encontramos de suplirlas las que nos permiten trascender en nuestras actividades en un paso que puede implicar un cambio en la historia, o una tendencia nueva. Revolucionamos sin darnos cuenta. 


 En aquéllos tiempos crear y difundir una revista, o formar parte de un grupo como pudo haber sido los escritores de las Ediciones del Bosque (La Plata), eran formas nuevas de trascender, de suplir la necesidad de ser escritor, la necesidad de trabajar y de implantar una forma de pensar, de revolucionar un poco la historia en el ámbito literario, de tener una carta de presentación ante la sociedad: nosotros somos los que escribimos, ¿y ustedes?

 Hoy día para poder fundar una revista se necesita disponer de un buen capital y de personas organizadas hacia un mismo fin, algo que tenía sus complicaciones en aquéllos tiempos pero que se podía lograr, como comprar una casa, casarte e independizarte cumplidos los 20 años de edad. Hoy estas dos cosas son casi imposibles de lograr y se necesita un esfuerzo de toda la vida para poder hacerlo. Fundar una revista era el sueño de mi infancia. Cuando tenía siete años me dedicaba a diseñar revistas con las hojas de mi cuaderno escolar, escribía los artículos, dibujaba las tapas, dividía las secciones... A los 23 años todavía no pude encontrar la forma de hacerlo, no dispongo de tiempo, ni de dinero, ni mucho menos de recursos humanos para llevar a cabo dicha empresa. Tampoco me casé, ni tengo mi casa, dicho sea de paso. Estas últimas cosas, actualmente, recién se alcanzan alrededor de los cuarenta años de edad (si es que se alcanzan). 

 Por otro lado, en la época actual los soportes de información cambiaron radicalmente. Antes la gente se enviaba cartas y había toda una cultura de escribir misivas. Hoy nos enviamos e-mails y ya no es siquiera necesario respetar márgenes y renglones. Las publicaciones impresas son todos los días desplazadas por publicaciones digitales; el diario de la mañana se transformó en notebook encendida sobre la mesa, las revistas aumentaron sus precios considerablemente y a nadie le conviene ya comprarlas, mucho menos cuando también se puede disponer de ellas por internet.

  No es de extrañar, por lo tanto, que personas que deben cubrir una necesidad como la de transmitir por escrito sus ideas, opiniones o su producción literaria, hayan optado por abrir un blog. Esta necesidad se ve opacada por la extrema facilidad con la que una persona puede acceder a este servicio. Todos los días cientos de miles de seres humanos se sientan frente a la pc y crean un blog con diferentes motivos; muchos de ellos tienen sólo un pasatiempo, otros dan rienda suelta a su estupidez, pero otro porcentaje está cubierto por las personas que al inicio de este post nombrábamos. Antiguamente no todo el mundo podía contar con su propio soporte de información y tener una revista, quizás, era una empresa más seria y más respetable. Hoy todo el mundo puede contar con su propio soporte de información, por lo tanto tener un blog puede no ser una empresa seria y respetable, pero es un medio más al que todos deberemos adaptarnos. Tenemos el infinito poder de no leer lo que no nos gusta y jamás dejamos este poder sin cauce. ¿Por qué malgastar energías en críticas que hoy día son obsoletas? No vamos a evitar que los seres humanos creen sus blog's, pero sí podemos evitar leerlos y también podemos reconocer que muchos blog's creados son pequeñas joyas en un espacio común. Nosotros también somos los que escribimos, ¿y ustedes?

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